Descubrimiento y conquista de América
poema amoroso inconcluso naturalmente

 

En la orilla derecha del río misisipi
que es el costado izquierdo de la sangre
según se mira a Dios
cuando uno va por mal camino
andando en malos pasos
crepuscularmente
pero un poco más cerca
un domingo de abril por la mañana
se dejó descubrir
se despojó de nubes como el cielo
cuando quiere ser cielo y ser azul
se me hizo una verdad hecha y derecha
al despertarme a golpes de mi mortal soñera
para darme la vida
esa vida que es sueño

se me hizo gravitante
oscura como nunca y como Dios
y por lo tanto clara
clarísima ligera eternamente
se apareció ante mí de cuerpo entero
y de alma entera
de corazón
sentada en un automóvil
para que yo gritase
tierra
tierra soy miserable
que no sé como veo lo invisible
sino es que se descubre
por la gracia de Dios
para que yo descubra
al cabo de los años de navegar en seco
la negra tempestad de mis pecados negros
el Nuevo Continente con su piedra preciosa
una ESMERALDA enorme
casi más grande que el estar en pecado
mortal
pero más peligrosa

y resultó que América era rubia y europea
que América era el sueño de no acabar ya nunca
de soñar
este efímero sueño
y da grandes señales de amanecer temprano
porque madruga mucho
por culpa de sus ojos azules
que no quieren quedarse nublados mucho tiempo
y son un claro enigma como el cielo
si el cielo de repente
hiciera el gesto absurdo de ponerse a mirarme
a mí
señores míos
a mí
fíjense ustedes
a mí
como lo cuento
América mirando a un español
a un gran conquistador
de mala muerte

era un 12 de abril por la mañana
y ya siempre es el 12 de abril
por la mañana
como es muy natural
y yo me lo sabía desde hace pleonasmos
desde hace geometrías euclidianas
me lo sabía yo
sólo que lo ignoraba
y ahí está
ésa es la cosa.

América es soñar que uno despierta
tras de haberse ya muerto varias veces
de vergüenza
de rabia de cansancio
de haber negado en vano a Jesucristo
de haber creído que es tarde para todo
menos para morir
América es soñar que despertamos
en la orilla derecha del río misisipi
para ver con aplomo
que América está ahí
que gasta zapatitos italianos
como su nombre indica
y dijo don cristóbal almirante que lo sabía muy bien
por ser también italiano el pobre hombre
igual que los zapatos de América
ese día
que vino a descubrirse
que vino a descubrirme
que he descubierto América
así
ni más ni menos
al cabo de los años de haberla estado viendo
como si la viera
en la orilla derecha del río misisipi
que acaba de inventarme esta mañana
de un domingo de abril que ya es eterno
porque yo soy eterno
pese a ser como soy
por parte de mi padre y de mi madre
tan efímero y todo

                                             Arturo Serrano Plaja